Previsiones Macroeconómicas del Gobierno
INTERVENCIÓN DE LA VICEPRESIDENTA EN EL CONSEJO DE MINISTROS
Hoy he tenido ocasión de informar al Consejo de Ministros sobre la situación económica y compartir el cuadro macroeconómico que acompaña anualmente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, que cuenta con el aval de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.
En mi última comparecencia, el pasado mes de julio, indiqué que todos los indicadores económicos confirmaban que la recuperación ya estaba en marcha.
Desde entonces, la vacunación ha alcanzado los objetivos ambiciosos que nos habíamos marcado, y se ha reducido el impacto económico de la pandemia al irse normalizando la movilidad y recuperándose el gasto en consumo, la inversión y el turismo.
Con la necesaria prudencia, si se mantienen las tendencias actuales, todo apunta a que la economía española recuperará el nivel de actividad diaria y de empleo previo a la pandemia antes del final del año en curso.
Esta recuperación se apoya en cinco pilares: la positiva evolución sanitaria, la recuperación del turismo, que avanza conforme a lo esperado, el dinamismo del consumo, gracias al ahorro acumulado y a la mejora de las expectativas, el impulso a la inversión, que es probablemente el elemento más significativo de las previsiones en este momento, dado el marcado contraste con la caída de la inversión en crisis anteriores y característica de otras crisis sanitarias, y, finalmente, la aceleración del despliegue del Plan de Recuperación, cuyas reformas e inversiones tendrán un impacto creciente a partir de este segundo semestre del año en curso.
La vacunación ha supuesto un punto de inflexión en la evolución sanitaria y económica. El Gráfico 1 muestra que España supera significativamente a los principales países. De hecho, la evolución comparada de España (la línea roja) y el conjunto de la UE (la línea azul) muestra una evolución similar cuando había una restricción en el número de vacunas. Y sin embargo vemos cómo España se ha desmarcado claramente desde el mes de junio, cuando empezaron las importantes entregas de vacunas a nuestro país.
La campaña de vacunación supone un éxito colectivo que muestra la fortaleza de nuestro sistema público de salud, también la vocación de servicio del personal sanitario y la solidaridad y responsabilidad del conjunto de la población española y quiero hacer aquí una mención muy especial a las generaciones más jóvenes que también están dando muestras de una gran responsabilidad y solidaridad.
Gracias a estos niveles elevados de vacunación, los ingresos en UCI caen desde finales de julio y la movilidad se sigue recuperando y, con ella, la actividad económica.
En suma, se ha reducido sustancialmente el impacto económico de la pandemia y España podrá ser mucho más resiliente ante futuras olas y variantes.
El segundo pilar de la recuperación de la economía española tiene que ver con el crecimiento del consumo.
Los datos de gasto con tarjeta se han situado durante todo el año 2021 en niveles superiores a los observados en 2019, llegando a alcanzar en las últimas semanas incrementos de hasta el 40%. Estos datos muestran también un cambio, sin duda, más estructural en los hábitos de consumo de los consumidores y también en los medios de pago.
El ritmo de recuperación ha sido más intenso en los sectores de alojamiento y restauración, dos de los sectores más castigados por la pandemia, que están ya por encima de los niveles de gasto de 2019.
Todo confirma que la reducción de la incertidumbre está permitiendo que los ciudadanos gasten parte del ahorro precautorio que han acumulado durante esta larga pandemia. Nuestra estimación apunta a un ahorro embalsado de aproximadamente 50.000 millones de euros, lo que permite prever una evolución positiva del consumo, también en los próximos meses.
Los avances en la vacunación también han permitido reiniciar la llegada de turistas extranjeros. Así como en marzo de 2021 apenas llegaba a nuestro país el 10% de los turistas recibidos en 2019, durante los meses de verano hemos alcanzado niveles del orden del 40% en llegadas de turistas y 60% en pernoctaciones.
Las previsiones para el resto del año nos sitúan claramente por encima del 50% del nivel de 2019 en el tercer trimestre, e incluso por encima del 60% en el cuarto trimestre, de forma que para el conjunto del 2021, el PIB turístico se aproximará al 50% del de 2019, que fue un año récord en este ámbito.
Finalmente, cabe señalar el factor diferencial de esta recuperación frente a crisis anteriores: el dinamismo de la inversión. En la última crisis, la caída del primer año fue mucho más intensa y la inversión se redujo durante seis años seguidos, de 2008 a 2013. En esta ocasión, la caída ha sido menor, y el rebote se produce directamente el año posterior, 2021, con tasas de crecimiento de dos dígitos y niveles superiores a la crisis ya en 2022.
Este es un factor clave para lograr un crecimiento más sostenido en el tiempo, una recuperación más sólida y más duradera. Si bien la construcción todavía está por debajo del crecimiento previsto, todo apunta a una recuperación intensa de la inversión en bienes de equipo. Como he señalado en comparecencias anteriores, esta evolución responde directamente a las medidas que hemos venido adoptando desde marzo del año pasado: los avales del ICO, los ERTEs, la prestación extraordinaria de autónomos y las ayudas directas a la solvencia. Todas estas medidas han permitido proteger al tejido productivo y una base para la recuperación para que todas estas empresas puedan acometer las inversiones productivas y la contratación necesaria para aprovechar plenamente la recuperación económica. Esta inversión se verá reforzada a medida que se acelere el despliegue en todo el territorio del Plan de Recuperación.
Como resultado de todo lo anterior, todo apunta a que antes de que acabe este año la actividad económica diaria habrá recuperado los niveles previos a la pandemia.
En el caso del empleo, la recuperación será incluso anterior. El primer trimestre de 2022 será el primero con un nivel de actividad superior a su equivalente de 2019. No hay precedentes en nuestra historia económica reciente de una recuperación tan rápida de la actividad y el empleo.
La velocidad de la recuperación sin duda se debe a la diferente respuesta de política económica, a nivel nacional, europeo y global, porque el apoyo de la política monetaria y fiscal ha sido clave para esta rápida salida, para evitar daños permanentes sobre todo en términos de destrucción de empleo, que hubieran llevado a una recuperación más lenta y sobre todo de nuestro tejido productivo y social. Hay que señalar este impacto sobre todo en términos de empleo, porque este es un factor fundamental para tener una recuperación justa.
Las proyecciones e hipótesis de nuestras previsiones macroeconómicas se mantienen prácticamente iguales a las de julio pasado, que ya incorporaban una revisión al alza de las previsiones de los precios internacionales y, en cuanto al cuadro macro, se mantienen las previsiones de crecimiento del 6,5% este año y un 7% en el año 2022, reflejando la intensidad de la recuperación económica.
Aunque hoy mismo hemos conocido la revisión al alza de las previsiones de la OCDE para España, hasta el 6,8 % en 2021 situando nuestro país a la cabeza del crecimiento en Europa, el quinto del G20 en 2021, el segundo en 2022, creo que, como hemos venido haciendo desde hace tres años, es importante que nuestras previsiones sigan marcadas por la prudencia, dada la volatilidad de los indicadores, las estadísticas y la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia a nivel mundial y otros factores geopolíticos. Prudencia es la palabra que guía nuestro trabajo en este ámbito. En todo caso nuestra previsión es que la recuperación venga impulsada por los dos motores de la demanda interna, el consumo privado y la inversión en bienes de equipo, con unas tasas de crecimiento de esta inversión productiva en maquinaria, herramientas, instalaciones industriales, unas tasas de crecimiento del 16,5 % en 2021 y del 18,3 % en las previsiones para 2022. Finalmente, cabe señalar que el sector exterior tendrá una ligera contribución positiva al avance del PIB, reflejando un patrón de crecimiento también más equilibrado desde esta dimensión exterior.
Por lo que respecta al empleo y a los precios, mantenemos las previsiones del pasado mes de julio, que, como decía, ya incorporaban una revisión al alza de los precios de los productos energéticos.
En este sentido, cabe referirse a las previsiones de inflación publicadas hoy mismo por el Banco de España, que apuntan a un IPC armonizado medio en 2021 con un alza del 2,1%. Si bien la tasa de variación se ha situado por encima del 3% en los meses de verano, fue del 0% en los primeros meses del año en curso.
Los precios internacionales del barril de Brent, del gas natural y de los derechos de emisión de CO2 vienen creciendo de manera ininterrumpida a lo largo de todo el año 2021. Los productos energéticos explican casi totalmente el aumento de los precios al consumo. Además, conviene no olvidar que buena parte del alza de los precios responde a lo que se conoce como efecto base, es decir, con la caída de la inflación experimentada el año pasado.
Nuestra estimación es que el conjunto de medidas adoptadas para contener el impacto de los precios internacionales sobre la factura de la luz reducirá la inflación en 4 décimas en 2021.
No obstante, tendremos que seguir muy atentos a cualquier cuello de botella en las cadenas de valor globales y el alza de los precios de algunas materias primas importantes.
Además de los indicadores macro tradicionales, hemos incluido una tabla que refleja la evolución de otros indicadores relevantes, que dan una visión más completa de nuestra economía. Se trata de recoger indicadores de los cuatro ejes del Plan de Recuperación (verde, digital, igualdad de género, cohesión social), con progresos importantes en digitalización, igualdad de género, en el ámbito del abandono escolar, también progreso en emisión de gases de efecto invernadero y penetración de renovables. Pero, en todo caso, queda mucho por delante para lograr atajar los desequilibrios que arrastramos desde hace décadas y, sobre todo, aquellos desequilibrios agravados desde la crisis financiera, particularmente en el ámbito de la desigualdad.
Por eso, desde el Gobierno, hablamos siempre de la importancia de lograr una recuperación justa que llegue a todos los ciudadanos y a todos los territorios, que nos permita construir un país mejor para las generaciones más jóvenes.
Concluyo ya, con algunas reflexiones generales:
Está en marcha una intensa recuperación, que permitirá recuperar antes de que acabe el año el nivel pre-pandemia de la actividad económica diaria y el empleo. Esta rápida recuperación contrasta con lo ocurrido en la última crisis. La contundencia y eficacia de la respuesta de política económica explica la rapidez e intensidad de la salida de esta crisis generada por la Covid.
La inflación rebota debido al efecto base y la evolución de los precios energéticos en los mercados internacionales, ambos efectos coyunturales, pero esperamos acabar el año con menor inflación gracias al conjunto de medidas adoptadas para contener el impacto de los precios energéticos internacionales sobre la factura de la luz.
En definitiva, tras casi 20 meses muy duros, se van despejando las incertidumbres en el horizonte de la economía española, lo que nos permite abordar con más confianza el despliegue del Plan de Recuperación, una oportunidad única para orientar el ciclo que ahora comienza, hacia un crecimiento más sostenible e inclusivo, y lograrlo juntos, como hemos logrado un extraordinario éxito colectivo en el ámbito de la vacunación.