Programa de estabilidad 2022-2025

La presente actualización del Programa de Estabilidad sintetiza las proyecciones macroeconómicas y fiscales, así como las medidas presupuestarias principales en los próximos años.

Tras la intensa caída de actividad causada por la pandemia del COVID – 19 en el segundo trimestre de 2020, la recuperación de la economía española se aceleró en el curso de 2021. Las medidas adoptadas para responder a la pandemia han evitado un daño estructural significativo, permitiendo una fuerte recuperación del empleo y la inversión que, junto con la corrección de los desequilibrios fiscales, proporciona una base sólida para hacer frente al escenario actual, especialmente complejo y marcado por la intensa incertidumbre.

El apoyo público extraordinario a los expedientes de reducción temporal de empleo (ERTE), los avales canalizados a través del ICO y las ayudas directas a autónomos y empresas, han sido claves para proteger el tejido productivo, el empleo y las rentas de las familias.

Evolución del empleo

La evolución del empleo constituye sin duda uno de los factores diferenciales del ciclo iniciado tras la crisis COVID y una de las principales fortalezas actuales de la economía española frente a los retos geopolíticos. Tradicionalmente, las salidas de las crisis en España se han caracterizado por un fuerte ajuste del empleo y una recuperación retardada respecto a la actividad, con los consiguientes costes económicos, fiscales y sociales. Esta vez, el empleo se ha recuperado más rápido que el propio PIB, alcanzándose niveles de ocupación pre–COVID ya a finales de 2021. Además, esta recuperación viene acompañada de varias mejoras cualitativas reflejadas en el aumento de la contratación indefinida, la reducción del desempleo juvenil y la reasignación del empleo hacia sectores en expansión como el de la información y las comunicaciones.

Inversión público-privada

Igualmente, la rápida e intensa recuperación de la inversión, pública y privada, constituye un factor diferencial clave frente al pasado. En crisis precedentes, la inversión en bienes de equipo cayó de forma muy intensa y tardó varios años en recuperarse, mientras que en este caso ya se alcanzaron niveles pre–COVID en 2021, a pesar de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro.

Déficit Público

La significativa reducción del déficit público ya en 2021 también refleja un cambio estructural en la recuperación de la economía española, frente a lo registrado en crisis anteriores. Gracias a la intensa recuperación de la actividad y del empleo, los ingresos públicos han aumentado significativamente en 2021, al tiempo que se han ido reduciendo las medidas extraordinarias de apoyo, como los ERTE. Todo ello ha permitido empezar a absorber la deuda pública adicional, respecto a PIB, emitida para responder a la pandemia, de unos 140.000 millones de euros.

Reforma laboral

La reforma laboral, adoptada a finales de 2021, está contribuyendo ya de forma visible a mejorar la estabilidad y la calidad del empleo, lo que, con la importante inversión en capital humano, aumentará la productividad y el crecimiento potencial de la economía. Los datos del primer trimestre de 2022 confirman el impulso a la contratación indefinida, permitiendo con ello reducir la dualidad del mercado laboral en el corto plazo y el desempleo estructural en el largo plazo. A la reducción del paro estructural también contribuirá la creación del Mecanismo RED, que consolida este nuevo patrón de recuperación, más justo y equitativo, frente a futuras crisis.

El impacto de la guerra

Para hacer frente al shock geopolítico que representa la guerra de Rusia, el Gobierno aprobó el 29 de marzo de 2022 el Plan Nacional de respuesta al impacto de la guerra que se vertebra en torno a ocho objetivos: reducir los precios de la energía, apoyar a los sectores y colectivos más vulnerables, proteger la estabilidad de precios y financiera, reforzar la seguridad de suministro y la ciberseguridad y agilizar el despliegue del Plan de Recuperación, en especial en lo que respecta a la transición energética. El Plan moviliza hasta 16.000 millones de euros en ayudas directas, rebajas de impuestos y medidas de liquidez, con acciones de choque hasta el 30 de junio, junto a medidas más estructurales para acelerar el despliegue de renovables, el autoconsumo y el almacenamiento energético para adaptar el mercado eléctrico a un entorno de fuerte encarecimiento de la tecnología marginal.

Plan de Recuperación

El programa europeo de inversiones y reformas financiado con los fondos Next Generation EU, sin precedentes en la historia de la UE, ha tenido un impacto positivo ya en 2021, que se verá sin duda intensificado en 2022, año en que se alcanzará la velocidad de crucero en inversiones y reformas. En efecto, a la aceleración de los programas de inversión desde la aprobación del Plan, en julio de 2021, se unirá el impacto de las reformas estructurales en el ámbito de la educación, la ciencia, las administraciones públicas, el clima de negocios o el buen funcionamiento de los mercados.

En este sentido, cabe señalar la fuerte concentración de las inversiones y reformas del Plan en el periodo 2021-2023, precisamente con el fin de maximizar su impacto contra–cíclico y lograr un impacto material sobre las palancas principales de crecimiento, impulsando el capital humano, tecnológico y cultural, la I+D​, la inversión en tecnologías disruptivas, la digitalización de las empresas y las administraciones públicas, así como mejorando el Estado de bienestar y reduciendo las desigualdades.

Consolidación fiscal

El presente Programa de Estabilidad incorpora una senda de consolidación fiscal a medio plazo que permitirá que España reduzca sus ratios de déficit por debajo del 3% del PIB y de deuda pública por debajo del 110% del PIB al final de periodo de previsión. En efecto, desde 2018 la política económica española ha estado guiada por los principios de responsabilidad fiscal, justicia social y reformas estructurales. Una agenda que se está viendo impulsada y acelerada gracias al Plan de Recuperación y los fondos Next Generation EU, que tiene una fuerte concentración de las inversiones y reformas en el horizonte de proyección, precisamente para maximizar el impacto contracíclico y generar un impulso material sobre la productividad y el crecimiento potencial.

Escenario macroeconómico

La aceleración de las inversiones y la culminación de las principales reformas estructurales darán lugar a un impacto macroeconómico muy significativo a partir del segundo trimestre de 2022. En un contexto de elevada incertidumbre, y de acuerdo con la última información disponible, se plantea un escenario macroeconómico prudente que apunta a que la economía española mantendrá una senda de fuerte crecimiento en 2022 (4,3%) y 2023 (3,5%).

Respecto a las previsiones realizadas en el Plan Presupuestario 2022, se revisa a la baja el crecimiento para 2022 hasta el 4,3%, como consecuencia del impacto del fuerte aumento de los precios de la energía y de la incertidumbre, que van a afectar de manera notable a la evolución de la economía europea. Para 2023, se mantiene el 3,5%, con un impacto superior al previsto del Plan de Recuperación, que contrarrestará el efecto negativo residual que el alza estructural de los precios del gas y del petróleo puede tener sobre la economía española. A partir de 2024, los efectos positivos del Plan de Recuperación irán trasladándose desde la demanda hacia la oferta, gracias al impacto positivo sobre el PIB potencial que se deriva de las reformas y el carácter transformador de las inversiones acometidas.

De esta forma, el crecimiento observado irá convergiendo con el propio crecimiento potencial de la economía española, que irá acercándose al 2%. Todo ello lleva a una previsión de crecimiento media en 2021-2023 del 4,3%, muy superior a la prevista para las principales economías europeas y la media de la zona euro.

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